whatsapp
whatsapp
arrow left Todos los artículos
20
Jul

Por qué es vital solicitar aval cuando pones en renta tu inmueble

Poner tu propiedad en renta es una buena estrategia para generar ingresos y potenciar tu patrimonio. Sin embargo, con esa decisión viene una responsabilidad fundamental: elegir al inquilino adecuado. Y aquí es donde entra en juego una figura que, aunque podría parecer un obstáculo o un trámite engorroso, es en realidad tu mejor aliado para dormir tranquilo: el aval.

Solicitar un aval no es un capricho, sino una decisión que te brindará seguridad, reducirá riesgos y blindará tu tranquilidad financiera.  

Imagina el aval como una red de seguridad, una segunda capa de protección para tu contrato de arrendamiento. Legalmente, el aval es una persona (física o moral) que se compromete solidariamente con el inquilino a responder por las obligaciones del contrato si este incumple con sus pagos o cualquier otra cláusula. En términos sencillos, si tu inquilino no paga la renta, el aval es quien te garantiza que esa deuda será cubierta.

¿Por qué es tan importante un aval?

Aunque el inquilino presente excelentes referencias o un buen historial crediticio, la vida es impredecible. Un cambio inesperado en su situación laboral o personal podría afectar su capacidad de pago. Aquí es donde el aval demuestra su valor incalculable: 

  1. Protección financiera ante impagos

La principal preocupación de cualquier propietario es que el inquilino deje de pagar la renta. Los impagos pueden generar pérdidas significativas, afectando tu flujo de efectivo y la rentabilidad de tu inversión.

Con un aval, tienes la certeza de que, si el inquilino principal no cumple, hay otra persona o entidad legalmente obligada a responder. Esto reduce drásticamente el riesgo de pérdida de ingresos. Es tu garantía de que el dinero llegará, de una u otra forma. 

  1. Seguridad frente a daños o incumplimientos de contrato

El aval no solo cubre la renta. También responde por otros incumplimientos contractuales, como daños a la propiedad que excedan el depósito de seguridad, o penalizaciones por terminación anticipada del contrato.

Si el inquilino causa un daño significativo y se niega a repararlo o a cubrir el costo, el aval es el responsable subsidiario de asegurar que esos gastos sean cubiertos.

  1. Agiliza procesos de cobro y desalojo

En caso de un impago, tener un aval facilita el proceso legal. La acción de cobro o desalojo puede dirigirse no solo contra el inquilino, sino también contra el aval, lo que a menudo acelera la resolución y evita litigios prolongados. 

La existencia de un aval demuestra al inquilino que hay una tercera parte implicada en su compromiso, lo que incentiva un cumplimiento más riguroso de sus obligaciones. 

  1. Filtro de inquilinos de calidad

Generalmente, quien está dispuesto a conseguir un aval y quien acepta serlo, demuestran un mayor nivel de compromiso y seriedad. El inquilino se esfuerza más por cumplir porque hay alguien más (el aval) cuya reputación también está en juego.

El aval añade una capa extra de responsabilidad al inquilino, sabiendo que sus acciones no solo le afectan a él, sino también a la persona que le está respaldando. 

¿Qué debe tener un buen aval? (¡no cualquier persona vale!)

Para que el aval sea una garantía real, debe cumplir con ciertos requisitos:

  1. Debe tener ingresos estables y suficientes para cubrir la renta en caso de que el inquilino falle. Generalmente, se piden comprobantes de ingresos y un buen historial crediticio.
  2. Lo ideal es que el aval sea propietario de un bien inmueble (casa o departamento) en la misma ciudad o estado donde se encuentra tu propiedad, y que este inmueble esté libre de hipotecas o embargos. Esto asegura que, en caso necesario, hay un activo sólido que puede ser utilizado como garantía.
  3. Se solicitarán sus datos personales, identificación, comprobante de domicilio y, si aplica, la escritura de la propiedad en garantía. 

Prioriza la seguridad de tu inversión

La decisión de solicitar un aval o no, o de qué tipo de garantía aceptar, es tuya como propietario. Sin embargo, desde HUB Inmobiliario te recomendamos que priorices la seguridad y la protección de tu inversión. Un aval bien investigado y sólido es, sin duda, una de las herramientas más efectivas y tranquilizadoras para cualquier arrendador.

No permitas que la prisa o la "pena" de pedir un aval pongan en riesgo tu patrimonio. Un inquilino serio y responsable entenderá la importancia de esta garantía y no tendrá problemas en presentarla.